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Diseñan un sistema de detección precoz de SARS-CoV-2 basado en sensores fotónicos

Científicos trabajan en el desarrollo de un nuevo equipo más funcional y de menor coste que se podría desplegar en centros de atención primaria

La detección del virus SARS-CoV-2 y de los correspondientes anticuerpos resulta fundamental para controlar la actual pandemia de Covid-19. Un grupo multidisciplinar de científicos de la Universidad de Málaga, liderado por el investigador del Departamento de Ingeniería de Comunicaciones de la ETSI de Telecomunicación Robert Halir, conscientes de las limitaciones que presentan las actuales técnicas, están desarrollando un sistema de detección ‘point-of-care’ basado en sensores fotónicos.

“Las técnicas PCR que se emplean actualmente para la detección del virus son fiables, pero también lentas y costosas, mientras que las pruebas serológicas, siendo más sencillas, son poco precisas y no pueden ofrecer resultados cuantitativos”, afirma Robert Halir, quien explica que, precisamente, el sistema en el que están trabajando sumará funcionalidad y, en un futuro, podría ofrecer resultados en tiempo real, con un coste reducido. Para ello, han obtenido 95.000 euros de financiación del fondo Covid-19 de la Junta de Andalucía, para trabajar, durante un año, en demostrar la viabilidad de su sistema.

Se trata de un proyecto propuesto desde el Centro Andaluz de Nanomedicina y Biotecnología (BIONAND), que se basa en la colaboración de dos grupos de I+D+i de la UMA: el ‘Laboratorio de dendrímeros biomiméticos y fotónica’ y el ‘Laboratorio de Fotónica y Radiofrecuencia’, dirigidos por los catedráticos Ezequiel Pérez-Inestrosa e Iñigo Molina-Fernández, respectivamente, ambos pertenecientes también al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA).

El equipo científico ya cuenta con un prototipo real de sistema de sensado basado en chips fotónicos y un aparato de lectura, que es capaz de detectar proteínas en concentraciones muy reducidas -biomarcadores de procesos inflamatorios y anticuerpos que manifiestan pacientes alérgicos a antibióticos-, desarrollado a lo largo de los últimos cuatro años, que ofrece resultados cuantitativos en cuestión de algunos minutos. De hecho, la sensibilidad del sistema desarrollado es tal que es capaz de detectar cambios en el índice de refracción de una cienmillonésima parte.

La figura izquierda muestra una foto al microscopio óptico del chip, cuyo ancho es de aproximadamente 1 cm, y que incluye una decena de sensores. La foto derecha muestra una foto de microscopio electrónico de la estructura que se usa para inyectar luz en el chip, cuyo ancho es de 10 micrómetros. (Fuente: UMA).

El objetivo de este proyecto multidisciplinar es adaptar este sistema para la detección del virus SARS-CoV-2 y sus anticuerpos, así como seguir optimizando y abaratando el aparato de lectura. Para ello, van a trabajar en dos líneas: seguir mejorando la sensibilidad óptica del sensor y desarrollar protocolos químicos para que solo se adhiera a la superficie de las guías una proteína específica que expresa el virus SARS-CoV-2 en su superficie, o los anticuerpos a dicha proteína, según lo que se desee detectar.

“Si los resultados resultan satisfactorios, en el futuro sería posible realizar un equipo ‘point-of-care’ completamente funcional que se podría desplegar en centros de atención primaria”, destaca Halir. Según el investigador, respecto a las pruebas PCR la reducción de gastos sería muy elevada, ya que estas se podrían hacer directamente en la consulta del médico de cabecera, ahorrando el coste económico del procesado en un laboratorio especializado y, también, el coste de tiempo de esperar los resultados de la prueba, que se tendrían en fracción de una hora.

Respecto a las pruebas serológicas, por otro lado, la ventaja sería el poder detectar concentraciones menores de anticuerpos y, además, poder decir cuántos anticuerpos se tiene exactamente. “Si tuviéramos éxito creemos que se podría realizar un prototipo comercial en un futuro cercano”, declara el investigador de la UMA.

Fuente: UMA

Imagen destacada: Los investigadores Rober Halir, Iñigo Molina-Fernández y Ezequiel Pérez-Inestrosa

 

 

LipoBots: nanomotores más robustos para aplicaciones biomédicas desarrollados con tecnología de encapsulación

Investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) desarrollan un nuevo tipo de nanomotores enzimáticos encapsulados. Los denominados LipoBots, que podrían utilizarse en aplicaciones médicas.

Los LipoBots son capaces de autopropulsarse y de conservar su funcionalidad enzimática en condiciones parecidas a las del estómago humano.

Los nanomotores catalíticos, que son nanoestructuras capaces de recolectar energía química de su entorno y usarla para moverse, están demostrando un gran potencial para aplicaciones biomédicas. Estos nanomotores, o nanopartículas autopropulsadas, son capaces de “encenderse” y empezar a moverse en un fluido, utilizando diversas biomoléculas como combustible. Este mecanismo de propulsión permite que los nanomotores se difundan en volúmenes más grandes en comparación con sus contrapartes pasivas y, por lo tanto, alcancen fácilmente un objetivo específico, penetren en los tejidos y realicen la administración de fármacos con un mejor rendimiento.

Las enzimas, moléculas orgánicas que aceleran la velocidad de una reacción bioquímica, son candidatas ideales para actuar como fuentes de energía catalítica para estos nanomotores pensados para el ámbito de la nanobiomedicina, ya que son muy diversas, específicas de sustrato y, sobre todo, están presentes en todas partes del cuerpo humano. Sin embargo, en los organismos vivos, estas nanoestructuras impulsadas por enzimas pueden estar expuestas a condiciones adversas, como fuertes variaciones del pH, que podrían comprometer tanto su movimiento como sus funcionalidades químicas.

Ahora, un equipo de investigadores del Grupo de Investigación IBEC de Nano Dispositivos Biológicos Inteligentes, liderados por el Profesor de Investigación ICREA Samuel Sánchez, y del grupo ICN2 Supramolecular Nanochemistry and Materials, liderado por el Profesor ICREA Daniel Maspoch, han desarrollado nanomotores enzimáticos autopropulsados que conservan sus funcionalidades tras ser expuestos a distintos pH ácidos gracias a la encapsulación enzimática. Los investigadores del IBEC y del ICN2 han demostrado, tal y como se describe en un artículo publicado recientemente en Advanced Functional Materials, la validez de este enfoque con un nuevo tipo de nanomotores, llamados LipoBots (LBs), impulsados ​​por la enzima ureasa.

Los autores de este estudio desarrollaron nanoestructuras funcionales en las que las enzimas que proporcionan el combustible para el movimiento – moléculas de ureasa, en este caso – están encapsuladas en un liposoma, es decir, una vesícula esférica que tiene una superficie lipídica de al menos dos capas (LipoBots-Inside, LB-I). Con fines comparativos, también sintetizaron otro tipo de nanomotores, en los que las enzimas ureasa se unen a la superficie externa del liposoma (LipoBots-Outside, LB-O).

Los investigadores observaron que, mientras que los LB-O se difunden de forma autónoma en el medio ambiente gracias a la ureasa en el exterior de las vesículas, los LB-I no exhiben propiedades de autopropulsión. Sin embargo, esta funcionalidad se puede recuperar introduciendo desoxicolato de sodio, un componente de las sales biliares, en el entorno donde se espera que se muevan los LB-I.

Los investigadores estudiaron las consecuencias de la exposición a condiciones ambientales adversas incubando los dos tipos de nanomotores en un medio ácido de pH 3 y 5 (posibles valores del pH del estómago humano) durante 1 hora. Esta prueba reveló que tanto la capacidad de autopropulsión como la actividad enzimática de los LipoBots que tienen la ureasa en la superficie se perdieron por completo. Por el contrario, en los LB-I se protegió la ureasa encapsulada de los efectos del ambiente ácido, por lo que los nanomotores mantuvieron su actividad enzimática. Además, su movimiento activo aún podría activarse agregando desoxicolato de sodio.

Esta investigación abre el camino a la aplicación de LipoBots encapsulados al desarrollo de nuevos sistemas activos de administración de fármacos. Dado que sus funcionalidades enzimáticas se conservan después de la exposición a un entorno hostil y su movimiento se activa in situ, estos nanomotores basados ​​en liposomas podrían usarse, por ejemplo, en el tracto gastrointestinal, donde las sales biliares están presentes de forma natural en el intestino.


Artículo de referencia: Ana C. Hortelão, Sonia García‐Jimeno, Mary Cano‐Sarabia, Tania Patiño, Daniel Maspoch, and Samuel Sánchez, LipoBots: Using Liposomal Vesicles as Protective Shell of Urease‐Based Nanomotors, Adv. Funct. Mat., August 2020.

Fuente: IBEC

Imagen destacad: Imágenes de microscopía confocal de LipoBots (LB), que comprenden la enzima ureasa en la superficie exterior (izquierda) o en el compartimento interior (derecha). (Foto: IBEC).

Reconectan neuronas de lesiones medulares in vivo a través de esponjas de nanotubos de carbono

Los resultados de este estudio abren una vía para una potencial recuperación de lesiones medulares

Una investigación llevada a cabo por dos grupos del Centro de Investigación Cooperativa en biomateriales CIC biomaGUNE y uno de SISSA, la Scuola Internazionale Superiore di Studi Avanzati (Italia), ha demostrado que los biomateriales funcionales basados en nanotubos de carbono son una posible vía para facilitar la reconexión de redes neuronales dañadas en lesiones medulares. El estudio, publicado por la prestigiosa revista científica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the U.S.A.), ha aportado un gran avance a la investigación enfocada a la recuperación de este tipo de lesiones.

Los grupos de investigación del profesor Ikerbasque y Axa Chair de CIC biomaGUNE Maurizio Prato —referencia a nivel mundial en biomateriales basados en carbono— y de la profesora Laura Ballerini, de SISSA en Trieste (Italia), tienen una gran experiencia en la investigación en el campo de la aplicación de la nanotecnología y los nanomateriales para la reparación de lesiones neuronales. La colaboración entre ambos equipos ha demostrado reiteradamente que los biomateriales basados en nanotubos de carbono facilitan la comunicación entre neuronas, el crecimiento neuronal, y el establecimiento de conexiones a través de este tipo de materiales. “Las propiedades eléctricas y mecánicas de los nanotubos de carbono permiten muchas aplicaciones impensables para cualquier otro material. En particular, su interacción con las células excitables, como las células nerviosas y cardíacas, hacen que los nanotubos de carbono adquieran una gran relevancia. No solo aumenta la comunicación entre las células cuando interactúan con los nanotubos de carbono, sino que también es posible construir andamios mecánicamente estables que sustentan el crecimiento de los nervios”, declara el profesor Prato.

“Los grupos de Prato y Ballerini ya habían demostrado la formación de conexiones neuronales en sistemas in vitro, en cultivos celulares; pero faltaba dar el salto a un modelo in vivo de lesión medular en animal, y poder visualizar si efectivamente esas comunicaciones entre neuronas individuales se daban también a nivel de fibras neuronales completas en un modelo in vivo, y si se conseguían resultados funcionales”, explica el profesor Ikerbasque de CIC biomaGUNE Pedro Ramos —líder de la Unidad de Imagen por Resonancia Magnética y tercera pieza clave en la investigación—.

En este último avance, los investigadores han podido “demostrar que en una serie de animales con una sección parcial de la médula espinal se va estableciendo efectivamente una reconexión de las fibras a través del implante introducido, una especie de esponja de nanotubos de carbono compuesta de fibras entrecruzadas. Los nervios se vuelven a conectar en aquella zona donde estaban lesionados, y, además, los animales recuperan la funcionalidad, sobre todo en las patas traseras, las más afectadas por la lesión. Asimismo, se ha demostrado que el material es biocompatible, es decir, no se ha detectado ninguna reacción inmune”, afirma Pedro Ramos. Este gran paso supone, en opinión del profesor Ikerbasque, “una esperanza hacia el futuro, para avanzar en la recuperación de este tipo de lesiones medulares, del nervio óptico, o incluso de algún tipo de lesión traumática en la que se pierde la conexión neuronal, afectando a la movilidad de un miembro”. Pero advierte que “eso no significa que dentro de un año o dos podamos estar reparando lesiones medulares”.

Una meta en el horizonte

Según explica Ramos, la investigación se ha llevado a cabo en “condiciones muy controladas, como cualquier estudio de laboratorio”, y es necesario evolucionar: “Son muchos los aspectos que todavía hay que ir trabajando desde el punto de vista del material, desde el punto de vista de las condiciones en las que el material se implanta, de las condiciones en las que ese material tiene que trabajar…”. Por ejemplo, es fundamental ahondar en las propiedades microestructurales y mecánicas del material, o propiedades que faciliten la interconexión neuronal, evitando posibles efectos secundarios o incluso un rechazo del propio material (rigidez, elasticidad, esponjosidad, compacidad, tamaño de los poros que quedan entre las fibras, etc.). Asimismo, es fundamental seguir avanzando en los métodos de obtención, para que sean lo más estables y reproducibles posible, y poder introducir en su estructura componentes como, por ejemplo, factores de crecimiento u otras sustancias que faciliten la comunicación neuronal.

Por otra parte, se deberían estudiar las condiciones que permitan proceder al implante de los materiales: “Es importante ver cómo y cuándo implantarlo. En el estudio hemos introducido el implante en una fase aguda de lesión, no hemos tenido que lidiar con la existencia de una cicatriz glial, etc.”. Además, “habrá que ver si en otros modelos animales con menos plasticidad neuronal se confirman estos resultados”. Uno de los aspectos principales de este proceso de reconexión es “saber si se producen las mismas conexiones que había antes de la lesión o si se produce plasticidad neuronal, es decir, se establecen nuevas conexiones que antes no existían y el sistema nervioso busca otra forma de reconectarse para adaptarse a la nueva situación”. En ese sentido, desde el punto de vista de la imagen, “estamos avanzando en el desarrollo de técnicas de imagen funcional que nos permitan ver las conexiones entre el cerebro y el sistema nervioso periférico desde un punto de vista funcional”, añade.

Aun congratulándose del prometedor avance obtenido en la investigación, el investigador de CIC biomaGUNE se muestra cauto y remarca que “estamos lejos de que esto pueda ser trasladable al ser humano. Tiene todas las características para que sea trasladable, y se ha demostrado que funciona, que es efectivo y que no produce reacciones adversas en modelos animales. Falta trabajo para al alcanzar la meta, pero vamos en la buena dirección”.


Referencias bibliográficas: S. Usmani et al., Functional rewiring across spinal injuries via biomimetic nanofiber scaffolds, Proc. Natl. Acad. Sci USA (PNAS) DOI: 10.1073/pnas.2005708117

Fuente: Madrid+

Notícia original: CICbiomaGUNE

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Imagen destacada: De izquierda a derecha: imagen de una columna vertebral sana (control); imagen de una columna vertebral lesionada sin implante; imagen de columna vertebral lesionada en la que se ha implantado el nanomaterial biocompatible y donde se puede observar la reconexión neuronal (Autor: Pedro Ramos / CIC biomaGUNE).

Hablando con las neuronas: electrodos neuronales nanoestructurados

Investigadores coordinados desde IMDEA Nanociencia han diseñado electrodos mejorados para una interacción íntima con las neuronas

Conocer el estado de las células de los mamíferos, en particular de las células nerviosas, depende de los avances en las interfaces basadas en nanotecnología. La nanotecnología ofrece nuevas posibilidades técnicas para desentrañar las rutas de conectividad del sistema nervioso añadiendo estructuras nanométricas para una interfaz más íntima con las neuronas. En este sentido, los microelectrodos no invasivos de diseño mejorado y baja impedancia son muy deseados. Hasta ahora se han propuesto electrodos flexibles, pero sólo unos pocos combinan la flexibilidad con la nanoestructura y la baja impedancia.

Un equipo de investigadores coordinados desde el instituto IMDEA Nanociencia ha diseñado un electrodo flexible de metal con nanotopografía que podría ser una solución. La superficie del electrodo propuesto está nanoestructurada, con nanohilos metálicos verticales que mejoran rendimiento mediante la reducción de la impedancia y consiguen una interconexión más íntima de las neuronas individuales con respecto a los electrodos planos convencionales. Estos electrodos podrían integrarse fácilmente en la superficie de las interfaces neuronales ya existentes para su implantación crónica, minimizando el riesgo de reacciones a cuerpos extraños y de encapsulación a largo plazo, y prolongando así la vida de implantes médicos.

Los nuevos electrodos podrían encontrar aplicación en tecnologías para enfermedades neurodegenerativas. La mayoría de las enfermedades neuronales son crónicas o degenerativas y producen discapacidades cognitivas y motoras muy importantes. Se necesitan electrodos con características particulares para estudiar el sistema neural e interactuar con él, en la búsqueda de información y terapias. Lucas Pérez, coautor de la publicación e investigador de IMDEA Nanociencia dice: «Lo que hemos desarrollado es un novedoso enfoque para fabricar electrodos nanoestructurados, fáciles de fabricar e integrar, que combinan todas las propiedades esperadas para los electrodos neuronales: flexibles, robustos, con baja impedancia y reducida invasividad». Mª Concepción Serrano, coautora e investigadora del ICMM-CSIC añade: «Con una arquitectura diseñada a dimensiones más cercanas a las de los componentes celulares, estos electrodos muestran una respuesta positiva de las células neuronales, incluyendo la aplicación de estimulación eléctrica, abriendo el camino a eventuales usos terapéuticos para la estimulación y/o regeneración del tejido neuronal».

Las enfermedades neuronales tales como lesión medular (paraplejia y tetraplejia) serían un claro objetivo para la aplicación terapéutica de estos electrodos. «Necesitamos una mejor comprensión de nuestro sistema neural; necesitamos herramientas para interactuar – para hablar – con las neuronas y esto es lo que estamos buscando. A corto plazo, creemos que podemos mejorar el rendimiento de los electrodos que se utilizan actualmente en neurología. En el futuro – soñemos – nos gustaría desarrollar un bypass para las lesiones de la médula espinal» dice el Dr. Pérez. El aumento de la eficiencia y la biocompatibilidad de los electrodos facilitarán y ampliarán su uso para el tratamiento de enfermedades neuronales y para el desarrollo de interfaces cerebro-máquina.

Este trabajo es uno de los resultados de un emocionante intercambio entre físicos con biólogos y médicos para diseñar y fabricar una nueva generación de interfaces neuronales que se beneficien de la nanotecnología. La promesa de este enfoque multidisciplinar abre un atractivo trabajo de colaboración para una investigación que permita diseñar eficazmente una nueva generación de electrodos neuronales, uno de los componentes clave de un bypass activo para la reconexión neuronal.

Cuatro instituciones han participado en este trabajo: ICMM-CSIC (España), IMDEA Nanociencia (España), Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (España) y SISSA (Italia). La investigación es un resultado de ByAxon, un proyecto europeo de investigación e innovación financiado por el programa Horizonte 2020 (marco de Tecnologías Futuras y Emergentes FET) en virtud del acuerdo de subvención No. 737116. El objetivo es desarrollar un bypass activo basado en la nanotecnología con el fin de lograr la reconexión neuronal directamente a nivel de la médula espinal. El proyecto tiene un presupuesto de unos 3 millones de euros y está coordinado desde IMDEA Nanociencia.


Referencia bibliográfica: A. Domínguez-Bajo et al. Interfacing neurons with nanostructured electrodes modulates synaptic circuit features. Adv. Biosys.4(9): 2000117. 2020. DOI: 10.1002/adbi.202000117. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/adbi.202000117

Fuente: Madrid+

El Programa de Valorización del CIBER-BBN selecciona cuatro proyectos para su transferencia a la industria

El programa de transferencia del CIBER-BBN a través de su convocatoria de proyectos de valorización ha seleccionado cuatro proyectos con una financiación de 45.000 € para los próximos dos años (2020-2022) con el objetivo de fomentar la transferencia al sector industrial de resultados científicos o tecnológicos, procedentes de la investigación realizada por los grupos de CIBER-BBN. Se trata de la tercera edición de esta convocatoria que, desde su comienzo, ha financiado ya diez proyectos.

Nanovesículas de Quatsome para terapia de neuroblastoma

El proyecto “Targeted Quatsome nanoporters for the delivery of microRNA for neuroblastoma therapy”, coordinado por Nora Ventosa, jefa de grupo del CIBER-BBN del Grupo NANOMOL del ICMAB-CSIC, parte de una prueba de concepto patentada a escala de laboratorio de una nanomedicina, que se basa en nanovesículas de Quatsome (QS) que liberan moléculas de ARN, como microARN o ARNip, en las células cancerosas.

El objetivo del proyecto es avanzar en el desarrollo farmacéutico de la plataforma de nanomedicina, para completar las pruebas preclínicas no regulatorias para el tratamiento del neuroblastoma de alto riesgo, un tumor pediátrico altamente agresivo y con muy pocas opciones terapéuticas. El consorcio está formado, asimismo, por el grupo del CIBER-BBN liderado por Miriam Royo (IQAC-CSIC), y dos socios externos, los grupos que lideran Miguel F. Segura (Vall d’Hebron Research Institute, VHIR) y Santiago Sala (Nanomol Technologies SL).

Films de nanolípidos para liberación sostenida del fármaco en la superficie del ojo

Jesús Ciriza coordina el proyecto titulado “Films containing nanolipid complexes for the sustained release of drug on the surface of the eye: application to timolol“ tiene como objetivo desarrollar un producto farmacéutico a nivel preclínico para administrar en la superficie ocular. Así, los componentes tecnológicos básicos se integrarán con elementos de soporte para ser probados en un entorno relevante controlado. Junto a Ciriza, trabaja en el proyecto Eduardo Fernández, jefe de grupo del CIBER-BBN en la Universidad de Elche.

Cribado pediátrico de apnea del sueño y sus riesgos cardiovasculares

Otro de los proyectos que recibirá financiación para su valorización es “Towards the screening of sleep apnea pediatric patients and their cardiovascular risks”, coordinado por Gonzalo Gutiérrez en la Universidad de Valladolid. Trabajará también en el proyecto el equipo de Pablo Laguna de la Universidad de Zaragoza y el CIBER-BBN, con el objetivo de desarrollar una herramienta de detección diagnóstica de SAHS (síndrome de apnea-hipopnea del sueño) pediátrica con capacidad para detectar riesgos cardíacos en los niños.

Hidrogeles 3D inspirados en los ganglios linfáticos

El cuarto proyecto concedido es “Lymph node-inspired 3D printed hydrogels for adoptive cell therapy”. Está coordinado por Judith Guasch en ICMAB-CSIC junto al grupo del CIBER-BBN liderado por Elisabeth Engel en el IBEC, el grupo de Joaquín Arribas del CIBERONC-VHIO y el de Miguel A. Mateos en la Universidad International de UIC.

Los investigadores desarrollaran un prototipo funcional de laboratorio y realización de los primeros experimentos hacia la validación clínica de un producto formado por hidrogeles impresos en 3D de un polímero funcionalizado y heparina (POL-Hep) inspirada en los ganglios linfáticos (NL) para mejorar las actuales metodologías de expansión de células T utilizadas en terapia celular adoptiva (ACT).


Fuente: CIBER-BBN

Webinar «Nanotoxicidad»

El pasado 22 de septiembre la plataforma Nanomed Spain organizó el webinar «Nanotoxicidad», un evento organizado para dar a conocer más ampliamente las líneas que se están siguiendo en investigación en el área de la nanotoxicidad, los avances de diferentes proyectos en este ámbito, así como herramientas existentes para conocer y reducir la toxicidad de nanopartículas y nanomateriales.

La jornada, coorganizada por la plataforma de materiales avanzados y nanomateriales (MATERPLAT),  nanbiosis y la plataforma de nanomedicina (Nanomed Spain), reunió a más de 120 espectadores. La innauguración del webinar corrió a cargo de Teresa Sanchís, Coordinadora Ejecutiva de Nanomed Spain, de Miguel Ángel Rodiel de Materplat y Ramón Martínez-Máñez de NANBIOSIS.

La nanotecnología, ciencia que interviene en el diseño, la producción y el empleo de estructuras y objetos que cuentan con al menos una de sus dimensiones en la escala de 100 nanómetros o menos, está permitiendo la consecución de avances en diversas áreas con repercusiones de gran alcance para la sociedad. Actualmente, existen diversas áreas en las que la nanotecnología está en proceso de desarrollo o incluso en fase de aplicación práctica.

Sin embargo, las nanopartículas manufacturadas pueden tener propiedades y efectos muy diferentes a los de los mismos materiales en tamaños convencionales, lo que puede plantear nuevos riesgos para la salud humana y de otras especies.

Para hablar de todo ello, la jornada contó con cuatro interesantísimas ponencias sobre el tema:

  • Herramientas para la gestión de riesgos de nanomateriales · Isabel Rodríguez · Gaiker
  • Caracterización físico-química de micro y nanoplásticos · Luis Rojo del Olmo · Grupo biomateriales ICTP-CSIC y CIBER-BBN
  • Caracterización preclínica de micro y nanoplásticos · Ariel Ramirez · Unidad de Nanotoxicología
  • NanoPrevención y Nanotoxicología: En busca de su aplicación práctica · Ciro Luis Salcines Suárez · Universidad de Cantabria

Podéis ver el webinar aquí: