La UVigo utiliza nanotecnología para detectar y eliminar antibióticos en el mar

El grupo TeamNanoTech del Cinbio lidera un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia para el desarrollo del primer sistema de monitorización continua y de limpieza.

Integrantes del grupo del Cinbio TeamNanoTech. / Cedida

La OMS ha declarado la resistencia a los antibióticos como una de las principales amenazas para la salud humana en todo el mundo. Su acumulación en los océanos no solo contribuye a este peligro, sino que también puede afectar a los ecosistemas y los organismos marinos. Frente a este reto urgente y global, investigadores del grupo TeamNanoTech, del centro Cinbio de la UVigo, trabajan en el desarrollo de un sistema único a través de la detección plasmónica que no solo permitirá detectar in situ estos contaminantes sino también eliminarlos.

El proyecto, que fue seleccionada en la última convocatoria del plan estatal del Ministerio de Ciencia, cuenta con una financiación de 280.000 euros y se extenderá hasta diciembre de 2027. Y sus responsables son Miguel Correa, líder del grupo y director del Cinbio, y Margarita Vázquez.

«El proceso de identificar los antibióticos y alertar de manera inmediata es clave. Pero a día de hoy no existe una tecnología que permita detectar su presencia in situ y de manera rápida en medios muy complejos como el marino. Es necesario acudir al laboratorio y utilizar técnicas más lentas y costosas. Por otro lado, estos residuos también pueden ser un indicador del buen o mal funcionamiento de las depuradoras», destaca Correa.

Los investigadores que lideran el proyecto, Miguel Correa y Margarita Vázquez. / DUVI

Para poder actuar como un «sistema de vigilancia del medio ambiente», la solución viguesa tendrá que trabajar de manera continua» y, para ello, también tendrá la capacidad de degradar los antibióticos atrapados y devolver el agua ya descontaminada.

«En el grupo siempre desarrollamos sensores limpios y sostenibles y esto nos da una ventaja. Los dispositivos incluyen una parte que atrapa aquello que quieres detectar, en nuestro caso, el antibiótico, y después se produce una señal óptica que observamos con un láser para identificarlo. Uno de los grandes problemas de muchos sistemas es que después ya no pueden seguir detectando, hay que limpiarlos de alguna manera para que queden libres. El que nosotros planteamos funcionaría como una película que atrapa los residuos y, después cambiando la luz que aplicamos sobre él, podría degradarlos y seguir atrapando más», resume.

Y todos estos procesos ocurrirán a una escala nanométrica –millonésimas de milímetro–. Las nanopartículas de oro encargadas de descubrir a los contaminantes son recubiertas con otro tipo de partículas a modo de una esponja cuyos poros retienen a los antibióticos para que puedan ser detectados por el sensor.

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