Las nanopartículas de platino logran aumentar la eficacia de los tratamientos de radioterapia en cáncer

Las nanopartículas de platino logran aumentar la eficacia de los tratamientos de radioterapia en cáncer

Un equipo liderado por científicos de la Universidad de Zaragoza en el INMA (CSIC-UNIZAR) utiliza partículas de Pt “ultrapequeñas” con un tamaño de 2-3 nm, para multiplicar la eficacia de la radioterapia.

El trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica “Advanced Functional Materials”, demuestra que estas partículas son capaces de producir un doble efecto terapéutico antitumoral, por un lado amplificando el daño tumoral causado por la radiación, y por otro, reduciendo las posibilidades de reparación al “reoxigenar” los tumores.

Investigadores del INMA (CSIC-UNIZAR): Miguel Encinas, José Ignacio García-Peiro, José Luis Hueso y Jesús Santamaría

Investigadores de la Universidad de Zaragoza en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza, han desarrollado unas nanopartículas de platino capaces de aumentar de forma significativa la eficacia de la radioterapia en cáncer, en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y la Universidad de Elche.

El estudio demuestra que estas partículas actúan mediante un innovador doble mecanismo físico y químico, logrando frenar el crecimiento tumoral y aumentar la supervivencia en modelos animales. Este avance ha sido liderado en el INMA por Miguel Encinas, José Ignacio García‑Peiro, José L. Hueso y Jesús Santamaría. El INMA es el único centro de excelencia Severo Ochoa en Aragón y la investigación forma parte de una de las líneas estratégicas del Instituto, centrada en el desarrollo de terapias avanzadas contra el cáncer.

Un avance importante para la radioterapia

El trabajo se enfrenta a uno de los principales obstáculos en la radioterapia: la hipoxia tumoral, es decir, la escasez de oxígeno dentro de los tumores sólidos. Los tumores crecen tan rápidamente que sus vasos sanguíneos son defectuosos, generando un entorno de falta de oxígeno (hipoxia). La radioterapia daña el ADN de las células cancerosas, pero en un ambiente hipóxico, ese daño no se fija de forma irreversible y el tumor puede repararse y volverse resistente al tratamiento.

Los investigadores han diseñado nanopartículas de platino de menos de 3 nanómetros (nanopartículas Pt), miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello. Estas partículas pueden administrarse tanto por vía intravenosa como directamente en el tumor y presentan una propiedad clave: actúan simultáneamente por dos vías complementarias y cooperan en la muerte de las células cancerosas.

Por un lado, el platino (Pt) aumenta fuertemente la eficacia de la radiación gracias a un elevado coeficiente de absorción (lo que se debe a su alto número atómico), amplificando el efecto Compton y la producción de electrones secundarios, que multiplican el daño directo sobre el ADN de las células tumorales. Por otro lado, la acción catalítica del Pt genera oxígeno localmente, lo que revierte la hipoxia y dificulta la reparación celular, prolongando el daño que causa la radiación en las células tumorales. Es decir, se impide que el tumor repare el daño causado por la radiación y por eso aumenta la eficacia del tratamiento.

Además, los estudios no han detectado toxicidad sistémica, y el tamaño ultrapequeño de las nanopartículas usadas facilita su eliminación progresiva del organismo por vía urinaria.

De momento, los experimentos se han llevado a cabo con modelos celulares y animales, y ha quedado evidenciada la eficacia de las nanopartículas Pt como potenciadoras de los efectos de la radioterapia. Sin embargo, los investigadores subrayan que el estudio se encuentra en fase de prueba de concepto, todavía muy alejado de una posible traslación a la clínica.

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